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domingo, 30 de marzo de 2014

"LA PROMESA DEL ALBA"



“Sabía que había muerto durante la guerra en una cámara de gas, ejecutado por ser judío, con su mujer y sus dos hijos, que creo que por aquel entonces tenían quince y dieciséis años. Pero hasta 1956 no me enteré de un detalle especialmente indignante sobre su trágico fin. En aquella época yo era agregado de Asuntos exteriores en Bolivia. Volví a París para recibir el Premio Goncourt por una novela que acababa de publicar, Les racimes du ciel. Entre las cartas que me llegaron en tales circunstancias, había una que me ofrecía detalles sobre la muerte de aquel a quien había conocido tan poco.
En absoluto había muerto en la cámara de gas, como me habían dicho. Había muerto de miedo, camino del suplicio, a varios pasos de la entrada. La persona que me escribía la carta había sido el encargado de la puerta, el recepcionista, no sé cómo llamarlo ni cuál es el título oficial que detentaba. En su carta, que sin duda me escribió para complacerme, me decía que mi padre no había llegado a la cámara de gas, sino que había caído tieso, muerto de miedo, antes de entrar.


Permanecí mucho rato con la carta en las manos; después salí a la escalera de la NRF (grupo editorial), me apoyé en la barandilla y me quedé allí, no sé cuánto tiempo, con mi traje cortado de Londres, mi título de agregado de Asuntos Exteriores de Francia, mi cruz de La Liberación, mi condecoración de la Legión de Honor y mi Premio Goncourt.
Tuve suerte: en aquel momento pasó por allí Albert Camus y, al darse cuenta de que me sentía indispuesto me llevó a su despacho.
El hombre que había muerto así no dejaba de ser un extraño, pero aquel día se convirtió en mi padre para siempre”.


ROMAIN GARY. La promesa del Alba. Editorial Mondadori, 1997.

miércoles, 15 de enero de 2014

LOS MONOPOLIOS IDEOLÓGICOS





"ESTOY EN CONTRA A PRIORI DE TODOS LOS QUE CREEN TENER RAZÓN DE FORMA ABSOLUTA. (...) ESTOY EN CONTRA DE TODOS LOS SISTEMAS POLÍTICOS QUE CREEN POSEER EL MONOPOLIO DE LA VERDAD. ESTOY EN CONTRA DE TODOS LOS MONOPOLIOS IDEOLÓGICOS. (...) ABOMINO DE TODAS LAS VERDADES ABSOLUTAS Y DE SUS APLICACIONES UNIVERSALES. TOMEMOS UNA VERDAD, ALCÉMOSLA CON PRUDENCIA A LA ALTURA DEL SER HUMANO, VEAMOS SI NO HUELE A CADÁVER, SABORÉMOSLA RETENIÉNDOLA UN BUEN RATO SOBRE LA LENGUA, PERO DISPUESTOS SIEMPRE A ESCUPIRLA DE NUEVO. ESO ES LA DEMOCRACIA. EL DERECHO A ESCUPIR. (...)"

Romain Gary
L'Affaire homme


Romain Gary es un escritor que merece mucho la pena descubrir. Los escritos y reflexiones escritos entre 1957 y 1980, año de su muerte, se reunieron en un volumen con el título:  L'Affaire homme, desgraciadamente no editado en España. Para quien no conozca la obra de Romain Gary nacido en la URSS (Lituania, 1914) pero nacionalizado francés, quien recibió en dos ocasiones el premio Goncourt, le recomiendo que empiece por: La vida ante sí (Ed. Debolsillo, 2010)

Os invito a leer la estupenda reseña que sobre la novela escribió el periodista y crítico literario, Eduardo García Rojas, en su blog "EL ESCOBILLÓN".
http://www.elescobillon.com/2012/11/yo-tambien-lei-la-vida-ante-si/

miércoles, 8 de enero de 2014

ALEXANDRE DIEGO GARY


"Escribe o revienta" y Alexandre Diego Gary creo que hace las dos cosas en su primera novela. Desde el principio los versos de René Char caen sobre el libro como una advertencia: "las palabras que van a surgir saben de nosotros cosas que nosotros ignoramos de ellas". A. D. Gary escribe sobre el "peso en el alma" con el que carga desde hace 50 años, pero también revienta en un grito desgarrado. El hijo de la actriz con cara de ángel, Jean Seberg, y el escritor de origen ruso, dos veces premio Concourt, Romain Gary, suelta lastre en S. o la esperanza de vida (Ed. Galaxia Gutemberg, 2010) porque, como se lee en Tres Tristes Tigres hay un momento en el que se produce un quiebro en el que "ya no se puede más" y no queda esperanza. Alguien escribió una vez que la esperanza es una palabra con la que nos auto-engañamos para continuar. Quiero pensar que le falta razón, aunque es cierto que la vida para algunos como para el protagonista es un infierno. Y en ese caos tiene que flotar y salir a la superficie como sea. El fardo de la celebridad de sus padres, el tempo precipitado de unas vidas entregadas a una profesión y a la pérdida de uno mismo, le han dejado al único hijo una herencia difícil de llevar. En esa infancia y juventud huérfana su existencia se hace añicos. La felicidad se ha congelado en una fotografía. Un trozo de papel donde quedó prisionero el instante, el único, en el que Roman Gary y Jean Seberg se amaban. Esa es la fotografía que Alexandre Diego Gary guarda en su memoria, en su castillo de cristal.

Luego vino el infierno, un padre obsesionado con su obra literaria y una madre vulnerable, enferma, rodeada de amistades que hicieron leña del árbol caído. Más tarde el suicidio de ambos con 16 meses de diferencia. Demasiado tormento. El autor escribe y revienta en palabras esas heridas que cicatrizaron en falso. "Mi existencia se parece a una sucesión de palabras tachadas hasta sangrar, rayadas hasta la médula. Tanto, que el papel donde las extiendo, sobre el que yacen, ya está rasgado y agujereado. Forman un montoncito, un bucle de signos cerrados tras la alambrada de tinta que los oscurece hasta borrarlos, o casi. A todas esas palabras nulas y sin valor, que no piensan, que no quieren decir nada, las imagino enredadas en torno a mí."

Y en este trayecto de regreso a lo que fue su mundo hay otros nombres que saltan en su memoria como metralla. Nombres de amigos que murieron como J.F., de su niñera española, E.; de otras mujeres que lo amaron y a las que él quiso. Mujeres angelicales o prostitutas, dispuestas a ofrecerle un abrazo. Siempre a la deriva, arrastrado por las corrientes que precipitan al solitario a la profundidad de la noche y al ahogo en alcohol. Siempre huérfano, en cualquier circunstancia huérfano. Esta novela es un alarido sin florituras. Alexandre Diego es S. "Este libro de Silencio, S., este relato zigzagueante, resbaloso, derrapante, mareante. S., de suicida, evidentemente. S. de mi nombre, mi propia persona lo que queda de ella reducida a su mínima expresión."

Pero también S., de Salto a la ficción donde Alexandre Diego Gary vence al pudor y hace su escritura púbica y pública. El sexo, refugio íntimo. El dolor, despojado de toda tentación de exhibicionismo. "Lonesome, lonesome, lonesome".