viernes, 31 de enero de 2014

JEAN DE LA VILLE DE MIRMONT


En los últimos diez años han surgido en España un numeroso grupo de editoriales pequeñas que vienen apostando por escritores desconocidos en nuestro país y cuya literatura en castellano hasta este momento había sido inaccesible. A ellas les quiero enviar mi agradecimiento y desearles una vida fructífera.

Hoy quería descubrirles, a quienes aún no lo conozcan, a Jean de La Ville de Mirmont, un autor francés que Houellebecq menciona en la última entrevista concedida al diario El País, como uno de los grandes y desconocidos de la literatura francesa. Gracias a la publicación de Los domingos de Jean Dézert (Impedimenta, 2009), tenemos la oportunidad de conocer algo de su genio creativo.

Son escasos los datos biográficos de Jean de la Ville. Su madre, a quien Jean adoraba, publicó en 1935 una biografía sobre su hijo: Vie de Jean de la Ville de Mirmont (2 décembre 1886-28 novembre 1914) Ses vers inédits, ses lettres à ses parents, à se samis, ses lettres de guerre, cuya localización por mi parte no ha tenido éxito. La información que circula, la que consta en obras de referencia como el Diccionario de Autores Laffont-Bompiani (1956) apenas ocupa unas treinta líneas, que probablemente resumen la información que sobre Jean de la Ville se ha podido rescatar de los artículos escritos por François Mauriac, buen amigo de La Ville y Premio Nobel de Literatura. Me parece importante reseñar que en la edición de Impedimenta se incluye precisamente un prefacio de Mauriac en el que éste nos relata su sólida relación de amistad con De La Ville.

“Un solo encuentro con Jean de La Ville en la acerca del bulevard Saint-Michel bastó para revelarnos aquella amistad que se había gestado lentamente sin que nos diéramos cuenta”. (p.8)
Mauriac además nos acerca la obra y la personalidad de su compañero bordelés al que define como un joven que vivía con la obsesión de viajar y al que no le preocupaba ser un autor conocido; su desmesurada autoexigencia y su desbordante carácter romántico que tanto le hacía sufrir y amar.

“Yo creo que sufrió mucho. Aquel soñador no esquivaba la vida. Todo le suponía enriquecimiento. Sus primeros trabajos no le satisficieron mucho, y nunca quiso ser leído por muchos”.

Jean de la Ville nació en Burdeos el 2 de diciembre de 1886 en el seno de una familia burguesa y protestante. Su padre, Henri de La Ville, fue un latinista famoso, profesor en la Universidad de esa ciudad, y miembro del Consejo Municipal.
La muerte temprana de un hermano y una hermana cuando Jean apenas tenía 10 años, le creó una fuerte dependencia de su madre.
Estudió Literatura en la Universidad. A los 22 años Jean se trasladó a París donde primero trabajó como funcionario en la Prefectura del Sena, y más tarde, entre 1912 y 1914, ejerció como secretario de la Oficina de Asistencia Social. Una experiencia vital que le abrió los ojos a la miseria y enfermedad con la que convivían las personas de los suburbios, un mundo muy distinto a su cómoda vida burguesa.
En 1914, al estallar la I Guerra Mundial, de La Ville se alistó como voluntario. Así lo cuenta Mauriac: “Así que se declaró la guerra, arregló sus papeles, reunió los versos que le parecieron dignos y corrió a las oficinas de reclutamiento para entrar en el servicio de las armas (del que había sido considerado incapaz por su extrema miopía).” Jean de La Ville de Mirmont murió en el frente, en Verneuil el 28 de noviembre de 1914, a los 28 años.

Antes de partir al frente, escribiría este poema:

Le Grand Voyage

Cette fois, mon coeur, c’est le grand voyage,
Nous ne savons pas quand reviendrons.
Serons-nous plus fiers, plus fous ou plus sages?
Qu’importe mon coeur puisque nous partons!
Avant de partir, mets dans mon bagage
Les plus beaux désirs que nous offrirons.
Ne regretted rien, car d’autres visages
Et d’autres amours nous consoleront.
Cette fois, mon Coeur, c’est le grand voyage.

El gran Viaje./Esta vez corazón mío, emprendemos el gran viaje/ No sabemos cuándo vamos a regresar./ ¿volveremos más orgullosos, más locos o más cuerdos? / ¡Qué importa, corazón mío, puesto que nos vamos!/ Antes de partir, mete en tu equipaje/ Los más bellos deseos que vamos a ofrecer./ No eches nada de menos, pues otros rostros/ Y otros amores nos consolarán./ Esta vez corazón mío, emprendemos el gran viaje.
*La traducción es de Lluis Mª Todó, traductor de la novela, Les Dimanches de Jean Dézert, al español.



SU OBRA
Según John Taylor, Paths to Contemporary Franch Literature. Vol I, en la obra de De La Ville se pueden distinguir dos periodos muy diferentes.

Su producción literaria del primer periodo está marcada por la nostalgia, el ensueño, el anhelo del viaje. En los cuarenta y cinco poemas recogidos en L’Horizon Chimérique (1920) , y en otros tantos publicados en distintas revistas y diarios franceses, De La Ville frecuenta el mar, el viaje y los barcos en su poética. El músico Gabriel Fauré, poco antes de morir, deslumbrado por la poética del joven bordalés, puso música a este poemario. François Mauriac habla de la influencia que ejercieron Ronsard, Du Bellay, Laforgue, Baudelaire y Rimbaud sobre De La Ville en esta primera época.

En el segundo periodo, Jean dice adiós a su adolescencia creativa, abandona el simbolismo de su primera época para abrazar un tono más realista, en este momento cuando el escritor siente una gran curiosidad por el progreso tecnológico y la vida urbana que transcurre en París. Su escritura evidencia un claro cinismo ante la realidad, cinismo que encontramos en Los domingos de Jean Dézert (por cierto que la edición, con una tirada muy corta de ejemplares, fue sufragada por el propio escritor).
A esta época también pertenecen Lettres de guerre y los Contes (relatos), ambos publicados después de su muerte, en los que De La Ville acude constantemente a ciertas temáticas que marcaron su vida, como la muerte temprana o la fatalidad del fracaso. (He leído en alguna parte que él era muy consciente de su fragilidad de carácter a la hora de afrontar la adversidad y que inclusive intentó quitarse la vida bebiendo la tinta con la que escribía). Sería por ese carácter suyo que eligió vivir como un Robinson Crusoe en la Isla de St. Louis, un lugar que en aquel tiempo era la más tranquila y desierta de todas las islas. La soledad, el fracaso y el suicidio también están presentes en su novela.
¿Fue Jean de La Ville un desertor de su propia vida? Él mismo se empeñó en alistarse pese a que ya había sido excluido de la vida militar. Me temo que a esta cuestión nadie podrá contestarnos, cómo tampoco sabremos cuál hubiera sido su destino como literario. François Mauriac en 1967 publicó un artículo sobre su amigo en Le Figaro Littéraire y se hacía esta pregunta: Aurait-il eu un destin littéraire?

(Continuará)



BIBLIOGRAFÍA

1.- Jean de La Ville de Mirmont. Oeuvre complétes. Poémes- Récits-Correspondance. Introduction et presentation de Michel Suffran. Editions Champ Vallon, 1992.

2.- Paths to Contemporary French Literature. Vol 1. Men without Qualities (Jean de La Ville de Mirmont). (Págs. 33- 38) John Taylor. Transaction Publisher, 2005.

ENLACES

Cuentos cedidos por La Bibliothèque Électronique de Lisieux en la web de IntraText. http://www.intratext.com/IXT/FRA1090/

Cuentos: Conversación con el diablo y La muerte de Sancho.Traducción a cargo de la Prof. Titular de la Universidad de Córdoba, Esperanza Cobos Castro. http://www.relatosfranceses.com/




miércoles, 29 de enero de 2014

DESDE MI CASA

Desde mi casa escucho la sirena de los barcos. La isla anuncia viaje hacia algún lugar.



Faro de Punta Teno




martes, 28 de enero de 2014

BLUES DE TRAFALGAR


 



          Teresa, Julián, Fede y Andrés son amigos de la Universidad de Sevilla. En el verano, los cuatro disfrutan de las vacaciones en el pueblo gaditano de Zahara de los Atunes. Una noche de agosto de 1984, los jóvenes deciden subir a la sierra para disfrutar las Lágrimas de San Lorenzo. En el interior de una cueva encuentran por casualidad, un alijo de 400 Kilogramos de hachís. Sin pensarlo dos veces el grupo se apodera del botín. La mercancía supondrá un beneficio total de 80 millones de pesetas, 20 millones para cada uno. La desaparición del alijo desencadena el secuestro del chico encargado de custodiar la mercancía. Tarde o temprano, las consecuencias de aquella gamberrada serán dramáticas. Cada uno de los jóvenes que creían en sus ideales solidarios y confiaban en la lealtad inquebrantable de la amistad, comprobará la fragilidad de su esencia moral.

         
BLUES DE TRAFALGAR ES…

"Una historia de venganza que no se consuma, de justicia comprada por el dinero, de oportunidades que el mundo sólo ofrece si te desgarras el alma, de víctimas que no son buenas por ser víctimas, que cuenta una redención que no sirve para nada. (…)" (169)

Los protagonistas son cuatros jóvenes que pertenecen a la generación post franquista, llenos de ideales de solidaridad para con el género humano. Son niños de papá que se divierten con las drogas y la liberación sexual; seguidores de cualquier movimiento que signifique cambio y libertad. Sin embargo, cuando llega el momento de poner a prueba su integridad moral, apostarán por su provecho personal y sus ideales serán sustituidos por el cinismo y la hipocresía. Lo que impera es esa España del pelotazo es la ambición individual. Ser rico e influyente en un abrir y cerrar de ojos es el mensaje que impera en la sociedad (De aquellos lares estos lodos).

Sin embargo, André, el protagonista, no es como sus amigos. A partir de aquella experiencia con final dramático, hace que su vida esté marcada por el remordimiento. Desde entonces es un hombre extraviado que se traslada a vivir a Londres y renuncia a su carrera literaria, ya que la escritura que tanto reconocimiento le brindó durante una época, ha perdido su sentido.

          La novela transcurre en tres ciudades: Cádiz (Zahara de los Atunes y Zahora), Sevilla y Londres; y recorre tres épocas importantes: finales de los ochenta, Expo 92 en Sevilla y primera legislatura de Zapatero.

          Está narrada en primera persona desde el momento presente de Andrés, quien se encuentra recluido en Zahora, cerca del faro de Trafalgar, dispuesto a contar en una novela cómo sucedió todo.

"Oculto en mi refugio, en esta casa frente a la playa de la Aceitera, solo, aislado como el ermitaño de la baraja del tarot en su peña asediada por el mar y la noche, miro el destello del faro de Trafalgar, insomne y tembloroso en la turbulencia del viento. He vuelto a esta costa, después de tantos años, para saldar una vieja cuenta, para abrir una antigua herida que ha seguido sangrando en mi corazón. (…)" (12)

 

Blues de Trafalgar (Siruela, 2012), ¿es una  una novela psicológica?, ¿un thriller?, ¿una novela que plantea un dilema moral? Estamos ante las tres cosas. 

          José Luis Rodríguez del Corral redefine desde la contemporaneidad el sentimiento de culpa y la redención de Crimen y Castigo. El escritor sevillano nos plantea una vez más el dilema dostoievskiano de una manera sorprendente: ¿se puede vivir por encima del remordimiento y la culpa? Una cuestión amplificada según el viento que sopla en nuestra sociedad actual: ¿existen valores éticos individuales y colectivos en nuestro mundo? ¿Tienen estos ya algún valor?

          El autor habla en voz alta de una sensación compartida por muchos, en la que el hombre actual parece no sentirse responsable del perjuicio que su comportamiento pueda infligir en sus semejantes, si aquel le garantiza un beneficio personal.  Por tanto: ¿ha desaparecido la culpa interna? Sentir culpa, tener conciencia del daño provocado, ¿es un síntoma de hombres débiles?

          En la novela (inspirada en un suceso real), los jóvenes nunca tuvieron intención de provocar un daño, este se desencadena por azar. Es la justificación a la que se acogen para exonerar su culpa. Pero a partir de entonces, sus vidas estarán dirigidas a mantener el secreto a cualquier precio para preservar el éxito de sus ambiciones políticas y económicas.

          Pero Rodríguez del Corral se arriesga en su paisaje narrativo salpicado de grises que hacen más interesante aún el planteamiento. En la trama participa otro personaje que funciona como un revulsivo: una víctima, alguien a quién el grupo debiera pedir perdón y resarcir el daño que se le causó.

          Blues de Trafalgar, Premio de Novela del Café Gijón 2011, invita al lector a ser partícipe de esta interesante reflexión moral, se enfrentará cara a cara con su conciencia. No tendrá escapatoria.  

domingo, 26 de enero de 2014

"ESCRIBE QUE SOY ÁRABE"


Carnet de identidad


Escribe
que soy árabe mi número de carnet es el cincuenta mil
tengo ocho hijos
y el noveno llegará después del verano
¿Te enfandas por ello?
Foto: Yolanda Delgado
Escribe
que soy árabe
trabajo con mis compañeros de fatiga
en una cantera
y tengo ocho hijos
para los que arranco de las rocas
el mendrugo de pan
la ropa y los cuadernos.


( MAHMUD DARWISH. Del poemario titulado Hojas de olivo)

LA FELICIDAD CONYUGAL SEGÚN TÓLSTOI

Celebramos la cuarta edición de una de las obras maestras Lev Tolstói. Por primera vez en la obra de este escritor, una mujer narra su historia de amor.

Con Lev Tolstói no cabe decir aquello de: "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia", porque el escritor hizo de su vida su materia narrativa, y su obra estuvo íntimamente ligada a su biografía.
Grandullón, robusto, introvertido, hipersensible, apasionado y con un físico poco agraciado según decía de sí mismo, su existencia estuvo marcada por una enfermedad que hoy los psiquiatras denominan trastorno bipolar. En su interior coexistían dos personalidades aparentemente antagónicas: el místico desencantado con la humanidad, que huía a la naturaleza, y el hombre que necesitaba el contacto con el pueblo llano, al que se dedicó en cuerpo y alma durante muchos años. Una u otra pulsión se dominaban de manera intermitente durante 82 años.
Retrato realizado por Prokudin Gorski en 1908

El conde León Tolstói, nació el 28 del 8 de 1828. Apenas conoció a sus padres. Su madre falleció cuando él tenía tres años y de ella no guardaba ningún recuerdo. Fue siempre una figura ausente. "Pero fu probablemente de ella de quien heredó su perfecta sinceridad, su indiferencia por la opinión de los demás y su maravilloso don para contar historias que inventaba", según cuenta Romain Rolland en Vida de Tolstói (Acantilado). Sin embargo, no sucedió lo mismo con la figura paterna. "Era un hombre amable burlón, de ojos tristes, que llevaba en sus tierras una existencia independiente y desprovista de ambición." Su desaparición cuando Lev tenía nueve años, le dejó una profunda "amarga verdad y llenó su alma de desesperanza", según cuenta el propio escritor en Infancia. Él y sus tres hermanos quedaron al cuidado de dos tías muy queridas por los niños, la tía Tatiana y la tía Alexandra, trasuntos del personaje de Katia en La felicidad conyugal, y que al igual que pasara con Tolstói y sus hermanos, esta mujer se hace cargo de la adolescente Máshenka y su hermana Sonia.
La felicidad conyugal (Acantilado) la escribió en 1859. Tolstói había regresado del Caúcaso. Allí junto a su hermano Nicolái había combatido en la guerra de Crimea. Él mismo había pedido ingresar a filas. Durante su destino como suboficial en Sebastopol escribió Infancia y Adolescencia; y los relatos de Sebastopol.A su regreso de aquel infierno, en 1855, en el que durante un año conoció el rostro del dolor se reencontró en San Petersburgo con su grupo de amigos escritores rodeados de un áurea artística. Entre ellos se encontraba Turguéniev, a quien Tolstói admiraba y a quien le había dedicado La tala del bosque escrita también en Sebastopol. “Me había convencido de que casi todos ellos (…) eran seres inferiores y en su mayoría malas personas, sin carácter–infinitamente inferiores aquellas personas que yo había conocido en mi vida licenciosa y militar-, pero estaban tan seguras y satisfechas de sí mismas, como lo pueden estar las personas santas (…) Me resultaban repugnantes.", narra el escritor en Confesión.
Es en Sebastopol cuando Tolstói se desprende en su estilo de todo sentimentalismo y su carácter crítico no acepta a los "burgueses de salón" que lo adulan. Después de un breve periodo de tiempo en San Petersburgo, vuelve a la casa familiar Yásvania Poliana, (que significa: “claro en el bosque”) al suroeste de la ciudad de Tula, a 165 Kilómetros al sur de Moscú. Más tarde viajará por Francia, Suiza y Alemania. Durante su viaje se interesa por algunos métodos pedagógicos que trata de poner en práctica a su regreso. Abre una escuela pero no sabe muy bien qué debe enseñar al campesinado.
El fallecimiento de su querido hermano Nikolái (el 20 de septiembre de 1860), lo sumió en la tristeza. Al año siguiente se estableció definitivamente en Yásnaya Poliana. Se casó con Sofia Bers, hija de un médico moscovita, con quien compartió toda su vida con la que tuvo sus trece hijos. La abnegación de Sofia y su sentido práctico fueron de gran ayuda para un hombre encerrado en sus propias fantasías. En la tranquilidad de la vida rural, Tolstói tuvo tiempo e inspiración para escribir.

Hay varios aspectos interesantes en La felicidad conyugal (cuya gran traductora, por cierto, Selma Ancira, recibió el Premio Nacional de Traducción 2011) que merecen la atención del lector. Una de ellas es que la novela fue escrita tres años antes de su boda con Sofia Andréyevna Bers, y al igual que ocurriera en la vida real del escritor, la pareja protagonista de la novela la forma un hombre maduro y una mujer casi niña que aún no se ha desprendido de la adolescencia. Como he dicho Tolstói conoce a la que sería la condesa Tolstaia, tres años antes. Frecuentaba con naturalidad la casa de la señora Bers. Primero se enamoró de la madre, luego de la primogénita y más tarde de la mujer que convertiría en esposa. Durante los tres años que dura la relación de noviazgo, Tolstói escribe, anticipa en su imaginación cómo transcurrirá el enamoramiento, la primavera-verano de ese amor, y las posteriores dificultades que el matrimonio atravesaría también en la vida real. La historia de amor entre Serguéi Mijáilich y Máshenka es el texto donde la poderosa imaginación de Tolstói recrea su futura historia junto a Sofia. Este interesantísimo apunte que comenta Romain Rolland, pone de manifiesto la enfermiza obsesión del escritor por diseccionar la psicología humana y relatarla con un realismo implacable. Tolstói era una máquina de razonar, capaz de imaginar cada secuencia de su vida futura, llevarla a la ficción y convertirla después en realidad.
Es la primera vez que una mujer protagoniza una obra del maestro, y no sólo eso, sino que esta mujer casi niña es la narradora absoluta de los sentimientos que la embargan a medida que pasan los años. El sol radiante de los primeros instantes y el largo invierno en una relación donde se enfrentan dos caracteres y dos circunstancias vitales muy diferentes: la de un hombre mayor que viene regresando de los paisajes humanos que su joven esposa empieza a descubrir y anhelar la vida mundana, la de los salones afrancesados de San Petersburgo, que tanto detestaba el escritor. El castillo de cristal comienza a resquebrajarse. Su marido es su guardián, un impedimento en su crecimiento:
" ̶ ¡Vaya, vaya! Tú sacrificas ̶ puso un acento especial en esa palabra ̶ y yo sacrifico. ¿Acaso puede haber algo mejor? Una lucha de generosidades. ¿No es eso la felicidad conyugal?"


De sentirse amada, pasa a sentirse enemiga, hasta que los años la dejan vencida. Entonces, la reconciliación llega gracias a los hijos. "¡Sí, mujeres-madres, en vuestras manos está la salvación del mundo!". Moralinas desfasadas aparte, lo verdaderamente interesante es que por primera vez en la obra del autor, el amor irrumpe en el corazón de una mujer y es ella quien se encarga de contarlo en primera persona, unos sentimientos que hoy están igual de vivos que entonces:

"Lo peor para mí era que sentía cómo día tras día la rutina aherrojaba nuestra vida y le daba una forma determinada, cómo nuestro sentimiento perdía libertad al someterse al acompasado e impasible fluir del tiempo"

Tolstói expone el clima, no desvela la realidad, deja que el lector adivine el secreto que la protagonista femenina guarda en su corazón. El personaje de la mujer evoluciona. Y a partir de este momento, los personajes femeninos adquieren relevancia en la obra de Tolstói, teniendo incluso una vida más intensa que los personajes masculinos. Parece ser que en esto tuvo mucho que ver la influencia de la condesa Tolstaia, que fue su modelo para Natasha en Esto lo constatamos en Guerra y Paz y para Kitty, en Anna Karenina.

Otro aspecto interesante de esta obra, lo resume Nabokov en su Curso de literatura rusa:

“Lo que de verdad seduce al lector medio es ese don que tenía Tolstói para proveer a su ficción de unos valores temporales que coinciden exactamente con nuestro sentimiento del tiempo.” No es por tanto su pericia para representar la vida con realismo, sino que el tempo de la ficción coincide con el reloj interno del espectador.“La prosa de Tolstói lleva el compás de nuestro pulso, los personajes parecen moverse con el mismo andar de la gente que pasa bajo nuestra ventana mientras estamos leyendo el libro.”

Conocer el pulso de nuestra historia de amor a través de los ojos de Tolstói, hace más que recomendable un viaje hacia La felicidad conyugal.

sábado, 25 de enero de 2014

POSSIBLE ACTIVITIES/ ACTIVIDADES POSIBLES



You could sit on your chair and pick over the language
as is it were a bowl of peas.
A lot of people do that.
It might be instructive.
You don't even need the chair,
you could juggle plates of air.

You could poke sitcks through the chain-link fence
at your brain, which you keep locked up in there,
which crouches and sulks like and old tortoise,
and glares out at you, sluggish and eyeless.
You could tease it that away,
make it blunder and think,
an emit a croaking sound
you could call truth.
A harmless activity,
sort of like knitting,
until you go too far with it
ant they out the nooses and matches.
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Podrías sentarte en tu silla y rebuscar en el lenguaje
como si fuera un bol de guisantes.
Mucha gente lo hace.
Podría ser instructivo.
No necesitas ni siquiera silla,
con el aire harías juegos malabares.

Podrías hurgar con un palo en la alambrada
de tu cerebro, ese que guardas encerrado arriba,
que se agazapa malhumorado como una vieja tortuga
y te observa, aletargado y ciego.
Podrías provocarlo de esta forma,
hacer que se equivoque y piense,
y que emita un graznido
que llamarías verdad.
Una actividad inofensiva,
como hacer punto,
hasta que llegas demasiado lejos
y otros sacan sogas y cerillas.


Margaret Atwood. La puerta. Bruguera, 2009.
Traducción de María Pilar Somacarrera Íñigo

viernes, 24 de enero de 2014

DICCIONARIO PERSONAL




Escanografía: Yolanda Delgado


DESTINO: recorrer la vida para alcanzar la muerte.
ENTREDICHO: lo importante lo dijiste entre líneas.
NOCHE: cuando los sueños estallan en la cara.
MAYO: el mes más triste de la primavera.

 

"Sueño". Escanografía: Yolanda Delgado

 
MIEDO: un niño que imagina monstruos.
PERDER: un aprendizaje acelerado.
RESPIRAR: tomar prestado el aire.

miércoles, 22 de enero de 2014

NOVELAR

Anton Senkou


"De manera consecuente, Joyce ligó la rebelión de la novela contra el realismo con la rebelión contra el lenguaje discursivo.
Rechazar su intento como arbitrariedad individualista de un excéntrico sería miserable. La identidad de la experiencia, la vida en sí continua y articulada que es la única que permite la actitud del narrador, se ha desintegrado. Solo se necesita constatar la imposibilidad de que cualquiera que haya participado en la guerra cuente de ella como antes uno podía contar de sus aventuras. Con razón el relato que se presenta como si el narrador fuera dueño de tal experiencia produce impaciencia y escepticismo en el receptor. Estampas como la de uno que se siente a "leer un buen libro" son arcaicas. Lo cual no se debe meramente a la falta de concentración de los lectores, sino a lo comunicado mismo y a su forma. Contar algo significa en efecto tener algo especial que decir, y precisamente eso es lo que impiden el mundo administrado, la estandarización y la perennidad."


Th. W. Adorno. Notas sobre literatura.
La posición del narrador en la novela contemporánea.
Ed. Akal, 2003.

martes, 21 de enero de 2014

PRESENTIMIENTO


 
 
Una tarde, al aterrizar en el sofá de su apartamento tras un día complicado, cayó en la cuenta. El matrimonio había sido el primer paso. A partir de aquel momento,  experimentaría una vida más solitaria que antes. Lo mejor era hacer suya la idea cuanto antes, pensó. Se adelantaría a que tal decepción le cogiera desprevenida. Incluso se animó pensando que, al fin y al cabo, llegaría a saborear la soledad que estaba por suceder. La rúbrica del tiempo se encargó del resto. 
Y transcurrieron los años, como suele decirse.

lunes, 20 de enero de 2014

PIEL


Piel de bellota de una platanera. Foto: Yolanda Delgado


"En situaciones particulares (cuando se está bajo la lluvia, se bucea, se escucha música, se hace el amor o se sufre un dolor), uno comúnmente está consciente sólo de su propia piel. Por supuesto, desde los tiempos inmemoriales se sabe que esta puede ser delgada (como una mañana transparente), de un grosor mediano (parecida a un crepúsculo sosegado) y gruesa (como una noche nublada). De ello depende también el grado de la sensibilidad humana. Mientras que a unos los aplasta un rayo de luna o la pasión de un roce, hasta un copo de nieve, otros sobreviven incluso bajo una granizada de meteoros. Pero, mientras los primeros conocen el movimiento de la mariposa, un rayo de luna o la pasión de un roce, para los otros todo eso resulta ser un triste misterio desconocido."

(Atlas descrito por el cielo)



Goran Petrovic nació en 1961 en la ciudad serbia de Kraljevo. Cuando llegó a la edad reglamentaria, estudió los misterios de la literatura serbia y yugoslava en la Universidad de Belgrado. En la solapa de la novela editada por Sexto piso se cuenta que ha escrito Consejos para una vida más fácil; un libro de relatos La isla y los cuentos circundantes y Diferencias; y además dos novelas: El cerco de la iglesia de la Santa Salvación y La Mano de la Buena Fortuna, con esta última el autor obtuvo el premio NIN, máximo galardón de las letras serbias. Petrovic se confiesa admirador de Carlos Fuentes y del realismo mágico de la literatura hispanoamericana.

Petrovic tiene un don raro en la literatura actual. Es un naturalista de palabras corrientes. Las colecciona, las clasifica, las disecciona, y crea nuevos sentidos de una frescura desconcertante. Las imágenes vuelan libres, como mariposas en un jardín desconocido que no intuíamos. Allí los colores, las formas y las fragancias envuelven al lector en una íntima atmósfera que se resistirá a abandonar.

domingo, 19 de enero de 2014

MR. WILDE EN TENERIFE


William Robert Wilde, padre del famoso escritor Oscar Wilde, se embarcó con 22 años en The Crusader el 24 de septiembre de 1837 con destino a Madeira, Islas Canarias y el Mediterráneo. Acompañaba a uno de sus pacientes aquejado de tuberculosis y quien siguiendo los consejos de su médico buscó el clima benigno de las islas atlánticas. William R. Wilde decidió relatar este viaje que se publicaría en 1840 con el título de Narrative of a Voyage to Madeira, Tenerife and along the Shores of Mediterranean.
Narración de un viaje a Tenerife (Editorial Idea, 2004) cuenta las vivencias de Wilde en esta isla, sus opiniones sobre la capital, Santa Cruz, y sobre La Laguna. Se preocupó de pregonar su admiración por el pueblo y la belleza de La Orotava, lugar que recomendó encarecidamente por su clima, a aquellos europeos que tuvieran complicaciones respiratorias. Años más tarde provocaría un encuentro con el explorador Alexander von Humdbolt, padre de la geografía moderna y el primero que observó esta isla con espíritu científico.

Si bien al principio, cuando desembarca en el Puerto de Sta. Cruz  la visión del Teide, según cuenta, le decepcionó, la ascensión a caballo del volcán en 20 horas, con su amigo, Mr. William Meiklam y un grupo de guías, la describe con gran entusiasmo:
«Alcanzamos la cima a las ocho y media y mi primer impulso fue arrastrarme hasta la punta más alta de la pared del pico, en el lado sureste, en el lugar en que se inclina a ambos lados hacia el Oeste. Esa mañana esta solfatara (o volcán medio apagado) estaba más activa que de costumbre; grandes espirales de humo salían de las numerosas cavidades y grietas que hay en la cuenca del cráter. Éste es más pequeño de lo que esperábamos, pues sólo tiene unos cien pies en su parte más ancha; es poco profundo, el borde es muy irregular, de forma ovalada, y tiene un margen de lava compacta y blanquecina. Descendimos a su interior y descubrimos que la abertura por la que salía el humo estaba más cerca de la esquina del suroeste y que se hallaba revestida con hermosos cristales de azufre. Al romperlos con un palo, vimos que estaban extendidos dentro de pequeñas cámaras. Algunos de estos cristales eran singularmente hermosos, de un color muy brillante y variando de una naranja dorado profundo hasta el color pajizo más claro (…)»

Este médico aventurero no repara en dirigir sus críticas hacia la burguesía tinerfeña, además de quejarse de la falta de alojamientos para los “turistas”ingleses. Las pésimas condiciones en las que se encuentra el Jardín Botánico a cargo de un francés «completamente ignorante, que no es botánico, ni jardinero» debió pesarle mucho al irlandés, ya que por las descripciones que hace sobre la flora canaria, se deduce era un enamorado.
 

Del árbol del drago cuenta:
«La especie a la que pertenece tiene una apariencia extraña y grotesca. Se caracteriza por un tronco corto, grueso y sin hojas, ramificándose en la cima en una serie de brazos diminutos, no distintos a los de un candelabro, cada uno coronado por un manojo de hojas. (…) Uno siente cierta veneración al encontrarse al lado de este patriarca del mundo vegetal, que ha resistido al sol y las tormentas de siglos. Se supone que es uno de los árboles más viejos que existen y es un compañero apropiado del roble de Cowthorpe, del gran castaño de Tamworth, de los olivos de Getsemaní, del gran árbol de Frauhenstein, del Castagno di Cento Cavalli, en el Etna, y los aún más viejos, aunque desgarbados, baobades representados en la Embajada de Macartney. La edad combinada de unos pocos de estos árboles nos trasladaría al nacimiento de la vida en nuestro planeta.»


Wilde fue durante toda su vida un cazador de damas. Su esposa, Lady Francesca Elgee, interesante activista política, escritora y periodista, testificó ante el tribunal en defensa de su marido por un problema de faldas. La belleza de la mujer canaria, como buen observador, no se le pasó por alto:
 

«La gente de Tenerife, concretamente la de Santa Cruz es bien parecida. La mujer sin lugar a dudas es lo más atractivo que he visto desde que dejé Inglaterra; por regla general son altas y de buena constitución. Con elegancia en el vestir, combinada con la misma atracción personal que existe en Inglaterra, suelen tener una tez aceitunada clara y unos brillantes ojos negros».

viernes, 17 de enero de 2014

LOS ADIOSES


Edward Hopper. La habitación de hotel

…Y aquella noche leí las cartas, solo, después de colgar las persianas. Una, la primera, no tenía importancia, hablaba del amor, de la separación, del sentido adivinado y descubrimientos, de sorpresas, de esperas largamente mantenidas.

(Los adioses. Juan Carlos Onetti)



TENER "CORAZÓN DE PERRO"





En tiempos de crisis, la literatura de este gran escritor ruso funciona como una buena terapia con la que combatir el pesimismo. Bulgákov nos descubrió los efectos beneficiosos de la ironía en Corazón de perro aunque su apuesta, por cierto, le saliera bastante cara.

Corazón de perro fue el principio de una larga y tortuosa relación de Mijaíl Bulgákov con el poder político. Eran malos tiempos para escribir con sentido del humor.
Cuando en 1921, el escritor se instaló en Moscú y cambió la medicina por el periodismo y la literatura, su pluma afilada comenzó a hacerse eco de las contradicciones del socialismo, el el problema de la vivienda, los dislates de la burocracia o el enfrentamiento entre los ciudadanos enriquecidos por la NEP (Nueva Política Económica proyectada por Bujarín) y los seguidores estrictos de la ortodoxia comunista. En definitiva, Bulgákov como un hombre de su tiempo habló de las preocupaciones que tenían los moscovitas y de las reglas que regían la vida en la ciudad.
Al año siguiente de su llegada a Moscú, la OGPU (la policía política) le abre expediente secreto al escritor. El motivo a primera vista es intrascendente: en una revista de Berlín, Bulgákov publica un artículo dando a conocer su intención de escribir un diccionario bibliográfico de autores rusos actuales sin establecer divisiones entre quienes vivían en la URSS y quienes se habían marchado al exilio. Tal noticia fue recibida con recelo por los vigilantes del Estado, ya que como es sabido, a los escritores que vivían en el extranjero se les consideraban enemigos del pueblo.

En el Informe secreto número. II0, el informador explica que Mijaíl Bulgákov ha leído su nueva novela en el círculo literario que frecuenta, se titula: Corazón de perro: "Toda la obra está escrita en tonos hostiles y respira un desprecio infinito hacia el orden soviético…", resume el autor del informe. Las sospechas sobre el escritor comienzan a tomar fuerza y la OGPU vigila todos sus movimientos. Es precisamente en esa época cuando Bulgákov empieza a cosechar cierto éxito gracias a la publicación de su primera novela: La guardia blanca; y Diavoliada, su colección de historias satíricas sobre la vida soviética.
El 7 de mayo de 1926 se efectúa un registro policial en su casa y se le confisca Corazón de perro y sus tres libretas de diarios. El 22 de septiembre le someten a un interrogatorio, donde explica:

"No puedo escribir sobre temas campesinos porque no me gusta el campo. (…) Me atrae más que nada la vida de la intelectualidad rusa, la quiero y la considero, a pesar de su debilidad, la mejor capa del país. Su destino me afecta y sus sufrimientos me llegan al corazón."

Bulgákov se muestra directo y transparente. Así defiende su manera de escribir:

"(…)Pero mi talante es satírico. Y de mi pluma salen cosas que, al parecer, son mal recibidas en los círculos comunistas. Siempre escribo con la conciencia limpia y tal como veo las cosas. Los aspectos negativos de la vida soviética atraen mi atención en mayor medida porque instintivamente observo en ellos un buen alimento para mis obras (soy un satírico)".

En Corazón de perro, tal y como ocurre en la más que recomendable, Huevos Fatales (1924), Bulgákov recurre a un médico de la época que seducido por el espíritu científico del momento y carente de principios éticos, realiza un transplante de ciertos órganos del cadáver de un delincuente común al cuerpo de Shárik, un perro callejero de Moscú. El doctor Filip Filipovich tiene la intención de estudiar la influencia de la hipófisis y los testículos en el rejuvenecimiento del cuerpo humano. Una trama que en aquel momento no debió considerarse tan descabellada como nos parece ahora, pues en la URSS a partir de la Revolución de Octubre se desató una actividad febril en todas las áreas del conocimiento, incluida la medicina. Bulgákov era médico (su experiencia como médico rural adicto a la morfina dio lugar a Diario de un joven médico) y probablemente, estaría al día de las investigaciones de sus colegas. Alexander Bodgánov, al contrario que Bulgákov, abandonó la política y la literatura por la bata de investigador en 1924. Bodgánov estaba convencido de que las transfusiones de sangre podían alargar la vida y rejuvenecer a las personas, además de insuflar savia nueva al "agotamiento soviético" que planeaba sobre la élite del país. Si Bodgánov quien por cierto murió por una transfusión de sangre contaminada propuso aquella "revolución hematológica en el socialismo", no era pues extraño que Bulgákov aprovechara aquella ola de "ingeniería social" al servicio de la sociedad perfecta, para poner en ridículo a sus pequeños dioses y sus aberraciones contra Natura en nombre de la ciencia.
En Corazón de perro, el experimento del profesor Filípovich desencadena un resultado inesperado. El chucho adopta la fisonomía y todas las características del hombre incluida su inteligencia. Cuando Shárik toma conciencia de su nueva identidad, se rebela contra su creador, critica su espíritu contrarrevolucionario y su manera de vivir burguesa. Cuando Sharikov (su nuevo nombre) se hace hombre, se vuelve un "camarada" repulsivo, maleducado y agresivo para todos, sobre todo con Filipovich. Su criatura se convierte en su peor enemigo; y sin embargo, Sharikov es el único personaje auténtico, el único que se mantiene fiel a sus convicciones.
               El escritor pone sobre la mesa la libertad individual del individuo frente a la masa. Critica además los movimientos forzados en una sociedad que se mueve al dictado de sus gobernantes, favoreciendo la discordia entre los ciudadanos y la aparición de individuos desnaturalizados. Su preocupación por el hombre, su libertad, su esencia, Bulgákov desarrollaría su concepción del mundo, del Bien y del Mal, en su obra maestra: El Maestro y Margarita. Para entonces, este maestro de la literatura rusa ha recorrido una estepa llena de tribulaciones. Sus novelas no serían publicadas, sus obras de teatro serían continuamente censuradas, su empeño por emigrar nunca fue seriamente considerado por Stalin. Bulgákov murió ignorado, apátrida en su tierra. Sin embargo, los buenos libros "arden mal" y el tiempo le le ha hecho justicia. Mijaíl Bulgákov está considerado uno de los bastiones de la literatura universal. Lectores de todo el mundo nos hemos rendido a su poder de seducción. Será porque hoy, como entonces, la ironía de Bulgákov puede salvarnos del pesimismo. Corazón de perro no fue publicada en la URSS hasta 1987.

miércoles, 15 de enero de 2014

LOS MONOPOLIOS IDEOLÓGICOS





"ESTOY EN CONTRA A PRIORI DE TODOS LOS QUE CREEN TENER RAZÓN DE FORMA ABSOLUTA. (...) ESTOY EN CONTRA DE TODOS LOS SISTEMAS POLÍTICOS QUE CREEN POSEER EL MONOPOLIO DE LA VERDAD. ESTOY EN CONTRA DE TODOS LOS MONOPOLIOS IDEOLÓGICOS. (...) ABOMINO DE TODAS LAS VERDADES ABSOLUTAS Y DE SUS APLICACIONES UNIVERSALES. TOMEMOS UNA VERDAD, ALCÉMOSLA CON PRUDENCIA A LA ALTURA DEL SER HUMANO, VEAMOS SI NO HUELE A CADÁVER, SABORÉMOSLA RETENIÉNDOLA UN BUEN RATO SOBRE LA LENGUA, PERO DISPUESTOS SIEMPRE A ESCUPIRLA DE NUEVO. ESO ES LA DEMOCRACIA. EL DERECHO A ESCUPIR. (...)"

Romain Gary
L'Affaire homme


Romain Gary es un escritor que merece mucho la pena descubrir. Los escritos y reflexiones escritos entre 1957 y 1980, año de su muerte, se reunieron en un volumen con el título:  L'Affaire homme, desgraciadamente no editado en España. Para quien no conozca la obra de Romain Gary nacido en la URSS (Lituania, 1914) pero nacionalizado francés, quien recibió en dos ocasiones el premio Goncourt, le recomiendo que empiece por: La vida ante sí (Ed. Debolsillo, 2010)

Os invito a leer la estupenda reseña que sobre la novela escribió el periodista y crítico literario, Eduardo García Rojas, en su blog "EL ESCOBILLÓN".
http://www.elescobillon.com/2012/11/yo-tambien-lei-la-vida-ante-si/

PASOS FALSOS



Tal vez a estas alturas de la vida
haya que tener más cuidado,
moverse entre las palabras
como el soldado se mueve
en el campo minado.
Algún verso más
podría decir solo algo menos
y algún verso de menos
podría decir algo más.
De todas formas
para callar hay siempre tiempo.
Lo importante es estar atentos y concentrados.
A veces, también
las palabras explotan.

GAETANO LONGO. Autorretrato con música y sin marco.
Traducción del poema Jorge de Arco

martes, 14 de enero de 2014

EL MUNDO HUYE DE MÍ

El mundo huye de mí desde hace tiempo.
Antes no lo veía o no me daba cuenta. El mundo huye de mí
desde hace tiempo como yo huyo de él desde mi juventud.

El mundo huye de mí, lo estoy notando. Lo veo en los
demás, en sus conversaciones. El mundo huye de
mí y yo de él mientras la fiesta sigue a nuestro
alrededor.

¡Cuántas veces, en los lejanos tiempos, pensé que alguna
vez habría de llegar este momento! ¡Y cuántas lo
olvidé, por no aceptarlo!

Pero ahora ya está aquí, indefectiblemente, y nada
puedo hacer para no verlo.


Julio Llamazares.


Versos y ortigas. Hiperión, 2009.

lunes, 13 de enero de 2014

"EL RUIDO Y LA FURIA"



Cuando la sombra del marco de la ventana se proyectó sobre las cortinas, eran entre las siete y las ocho en punto y entonces me volví a encontrar a compás, escuchando el reloj. Era el del Abuelo y cuando Padre me lo dio dijo Quentin te entrego el mausoleo de toda esperanza y deseo; casi resulta intolerablemente apropiado que lo utilices para alcanzar el reducto absurdum de toda experiencia humana adaptándolo a tus necesidades del mismo modo que se adaptó a las suyas o a las de su padre. Te lo entrego no para que recuerdes el tiempo, sino para que de vez en cuando lo olvides durante un instante y no agotes tus fuerzas intentando someterlo. Porque nunca se gana una batalla dijo. Ni siquiera se libran. El campo de batalla solamente revela al hombre su propia estupidez y desesperación, y la victoria es una ilusión de filósofos e imbéciles.

domingo, 12 de enero de 2014

"SOY UN GATO". NATSUME SOSEKI


Soy un gato, escrita en 1905, es el título de la primera novela que escribió Natsume Soseki (1867-1916), uno de los máximos representantes de la literatura moderna japonesa.
Un gato callejero sin nombre hace un retrato humorístico y mordaz sobre las costumbres, las convicciones morales e ideológicas de un pequeño grupo de hombres y mujeres de la burguesía japonesa. El futuro de las Artes y las Ciencias, las consecuencias de las profundas reformas emprendidas durante la dinastía Meiji, la sobrevaloración de la individualidad frente a la negación de la misma; el nuevo rol de la mujer y la crisis de la institución del matrimonio, el mundo de los negocios en pro del máximo beneficio, la repercusión del conflicto ruso-japonés; el modelo educativo, la hipocresía social y el egoísmo humano, son ni más ni menos, los temas que aborda el escritor en esta novela tan actual.

En este blog podréis leer un fragmento en "Salvado por los pelos".

Natsume Soseki fue su seudónimo. Su verdadero nombre era Natsume Kinnosuke. Poeta, autor de ensayos y novelista, Soseki es un referente indiscutible de la literatura japonesa. Un escritor fronterizo entre lo tradicional y lo clásico, que defendió por encima de todo su independencia creativa. Nació en Edo, ahoraTokio, en 1867. No tuvo una infancia feliz, y durante la vida adulta sufrió varias enfermedades importantes como la tuberculosis o la neurastenia. Octavo hijo de una familia muy humilde fue dado en adopción a dos familias diferentes. Cuando se reencontró con sus verdaderos padres, tampoco recibió el cariño que esperaba. Su madre biológica murió cuando él tenía catorce años.

Natsume Soseki
Estudió literatura inglesa en la Universidad Imperial de Tokio. Durante esa época escribió un ensayo sobre la poética de Walt Whitman. Tras su graduación, se dedicó unos años a la docencia. En 1900, gracias a una beca del gobierno nipón, viaja a Londres para ampliar estudios de literatura inglesa. Sus tres años de estancia en Inglaterra será uno de los episodios más tristes de su vida. Soseki se sentirá solo e inadaptado a la vida londinense. En 1903 regresa a Tokio donde ejerce como profesor de crítica literaria en la Universidad. En Enero de 1905, publica por entregas "Yo soy un gato" en la revista Hototogitsu. A partir del éxito alcanzado, Soseki, continuará su labor literaria hasta su muerte, en 1916. Ese mismo año, un desconocido autor irlandés llamado James Joyce, publica "Retrato de un artista adolescente".

De Natsume Soseki hasta la fecha he leído “Botchan”, “Kokoro”, “Soy un gato”, "Sanhiro", "Daisuke", "La puerta" y "el sueño de la libélula". Ninguna me ha decepcionado. Hace relativamente poco, la editorial Impedimenta ha editado :"Luz y oscuridad".  Soseki es un escritor auténtico, honesto, inteligente y muy divertido. No renunciará nunca a la poética y al valor de la literatura tradicional japonesa, pero tampoco sobrevalorará la literatura occidental. Fiel a sí mismo, buscará continuamente nuevos caminos en la creación literaria. Un autor con mayúsculas que nadie debería perderse.

Ya me contaréis. Saludos.

sábado, 11 de enero de 2014

LA INGRAVIDEZ DEL "YO"


Foto: Yolanda Delgado



"Yo existo -suspendido en un vacío consumado, suspendido de mi propia angustia-, diferente de cualquier otro ser, de tal forma que los diversos acontecimientos que pueden ocurrir a cualquier otro y no a rechazan cruelmente ese yo fuera de una existencia total. Pero, al mismo tiempo, considero que en mi venida al mundo -que ha dependido del nacimiento y de la conjunción de tal hombre y tal mujer, y después del momento de esa conjunción- existe, en efecto, un momento único en relación con mi posibilidad, y así aparece la improbabilidad infinita de esa venida al mundo. Pues si la más ínfima diferencia hubiera sobrevenido en el curso de los acontecimientos sucesivos de los que yo soy un término, en el lugar de ese yo, íntegramente ávido de ser yo, se encontraría otro."


Georges Bataille. Sacrificios. Ed. PRE-TEXTOS, 1997.

 

jueves, 9 de enero de 2014

¡POBRE VERLAINE!





Hace poco leí una biografía de Rimbaud escrita por el escritor norteamericano Edmund White (Lumen, 2010). Poco a poco mi curiosidad fue dejándose llevar hacia la vida tortuosa de Paul Verlaine, amante incondicional de Rimbaud quien le hizo literalmente la vida imposible. Verlaine pasó dos años en la cárcel por disparar a su amigo en la mano, después de que Rimbaud tuviera la sangre fría de denunciarlo por intento de asesinato. Pero la vida de este poeta simbolista desde su más tierna infancia ya estuvo marcada por el tormento. Se cuenta que Madame Verlaine, antes de traerlo al mundo, tuvo dos abortos espontáneos cuando los fetos ya estaban formados, y a la buena señora no se le ocurrió otra cosa que guardarlos en tarros transparentes llenos de alcohol que exhibía con graciosa naturalidad en el salón de su casa. Verlaine niño crecería en compañía de tales esperpentos.
Ya en París, matriculado en Derecho apenas acudía a las clases, Verlaine prefería pasar los días leyendo poesía y emborrachándose de absenta, que según la creencia de la época aumentaba la creatividad y la libido. Pronto el poeta dulce y sensible que todos conocían se convertiría en un alcohólico que padecía brotes continuados de cólera asesina. Sus amigos parnasianos, Berlioz, Wagner, Manet, Fantin-Latour, acostumbraban a esconder todos los cuchillos que hubiera a la vista ya que conocían de sobra las peligrosas crisis de Verlaine. Una noche irrumpió de madrugada en la casa familiar completamente ebrio, y exigió a su madre dinero para continuar bebiendo. Ante la negativa de ésta, Paul se lió a bastonazos rompiendo los tarros en mil añicos, desmembrando los fetos y esparciendo los pedazos por el suelo, mientras gritaba a su madre que tanto sus hermanos como él llevaban macerándose en alcohol demasiado tiempo.
Ni el tiempo, ni el amor cambiaron el carácter violento de Verlaine siempre al filo de la navaja. Eran frecuentes los maltratos que recibía su esposa, e incluso en una de aquellas acaloradas discusiones llegó a estampar a su hijo de seis meses contra una de las paredes de la casa que compartía con sus suegros.
En los dos años que pasó en la cárcel, el poeta fue sometido a un humillante reconocimiento en el que los galenos encontraron razones más que sjustificadas para que su mujer solicitara el divorcio. La prueba definitiva fue su sumisa dependencia del joven Rimbaud. Durante esa azarosa reclusión, el autor de Sabiduría abrazaría el catolicismo como un acto de renovación, pero todo su esfuerzo por cambiar se tornó en un esfuerzo vano.
Claro que obligado a vivir desde su más tierna infancia con la “Familia Monster”, lo extraño hubiera sido que el chico fuera normal… ¡Pobre Verlaine! Tanta pasión concentrada al menos, egoístas que somos, nos regaló hermosos versos.