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jueves, 13 de noviembre de 2014

El padre ruso de la novela de Orwell, "1984 "


En 2013, el "caso Swnoden" y el escándalo del ciber espionaje del gobierno estadounidense,  dispararon las ventas  de "1984" en Estados Unidos. Pocos libros escritos en este siglo han conseguido que términos como "Gran hermano", "crimen mental" o "situación orwelliana" hayan sido incorporados a nuestra conversación cotidiana. Pero antes de que George Orwell escribiera su pesadilla futurista, el escritor británico leyó la moderna novela anti-utópica que un ruso, llamado Eugeni Zamiatin, escribió en 1921. "Nosotros", sin ninguna duda, marcó el mapa topográfico de la última obra de Orwell y todavía hoy, continúa siendo una referencia para escritores de todo el mundo.

En su artículo "Libertad o Felicidad" publicado el 4 de enero de 1946 en la revista socialista británica Tribune, George Orwell quien acababa de publicar, "Rebelión en la granja", su fábula mordaz contra el régimen de Stalin reconoce el entusiasmo que le produjo la lectura de "Nosotros" pese haberla leído en una edición francesa. "Resulta sorprendente que ningún editor inglés no haya tenido la iniciativa de reeditarlo." También le llama la atención que nadie haya advertido que: "Un mundo feliz, de Huxley, procede en buena parte de esta novela". Y tras exponer los defectos que, en su opinión brillan en el mundo feliz de su colega Aldoux, afirmaba que: "la comprensión intuitiva de Zamiatin sobre la irracionalidad que encierra el totalitarismo el sacrificio humano, la crueldad como un fin en sí mismo, la relación con el líder a quien se le otorgan poderes divinos ― hacen que la novela de Zamiatin sea superior a la de Huxley".

Evgeni Zamiatin (1884-1937), ingeniero naval de profesión, fue un hombre a contracorriente, independiente y muy crítico en sus opiniones. Activista bolchevique durante la época zarista y ex-bolchevique cuando triunfó la Revolución de 1917.  Escribió "Nosotros" entre 1920 y 1921 y leyó algunos capítulos en varias audiciones públicas, anunciando incluso su publicación. Pero, la Glavlit, la censura oficial puso todo su empeño para que el libro no viera nunca la luz. Sin embargo, la obra burló fronteras y viajó hasta New York donde fue publicada en inglés en 1927. Poco después se editó en Praga, y en 1929, en París. Para entonces, Zamiatin tenía muchos problemas en su patria, y la publicación de "Nosotros" en el extranjero fue considerado un acto de traición. Además, la prensa rusa se encargó de presentar la novela como si fuera la última producción del escritor. Las circunstancias le obligaron a escribir una carta a Stalin solicitando su permiso para abandonar Rusia: "Sé que tengo la mala costumbre de decir en un momento determinado, no lo que podría ser provechoso, sino lo que creo que es verdad."
 En 1931, gracias a la mediación de su amigo Gorki, el escritor pudo abandonar la Unión Soviética y poner rumbo a París, ciudad donde viviría hasta su muerte. Allí trabajó como guionista de cine, colaborando con directores de la talla de Jean Renoir. "Nosotros", la novela que lo encumbró como uno de los mejores escritores rusos del s. XX no fue publicada en Rusia hasta 1988, durante la era Gorbachev.
Todo parece apuntar que Huxley, después de publicar su mundo futurista en 1932, tuvo que defenderse en varias ocasiones de las acusaciones de plagio. Dada las coincidencias que existen entre ambas novelas, sus argumentos nunca convencieron ni a críticos, ni a escritores audaces como Kurt Vonnegut. Este al hablar de su primera novela, "La pianola" (1952), una distopía de la automatización, declaró con desenfado: “Yo tomé alegremente la trama de "Un mundo feliz", cuya historia a su vez, había sido alegremente birlada a la novela "Nosotros" de Zamiatin. " (Revista Playboy, 1973)


La reseña de Orwell, clave para rescatar la figura de Zamiatin en el mundo literario anglosajón, destaca además que el literato ruso no tuvo la intención de dirigir su sátira contra el gobierno bolchevique de Lenin, ni siquiera tenía en mente a Stalin, ya que este siquiera había entrado en escena cuando el ruso escribió su novela anti utópica.  Zamiatin vaticinaba la tiranía que traería consigo la súper industrialización en cualquier sociedad.
El propio escritor, ya fuera de Rusia, y por si las moscas, se encargó de disipar cualquier duda: "Esta novela señala el peligro que supone el maltrato del hombre por parte del estado de cualquier estado." 

Gracias a su calculado diagnóstico de ingeniero, Zamiatin auguraba un futuro desgraciado para su país si continuaba aquella senda esquizofrénica en la que Lenin concentró todo el poder en su figura y creyó que sólo el taylorismo traería el cambio industrial que necesitaba la Unión Soviética. El líder bolchevique tenía un sueño: fabricar nuevos obreros, auténticas "máquinas vivas", sólo así sería posible hacer realidad la sociedad socialista.
El escritor H. G Wells tuvo la misma impresión que Zamiatin durante su primera visita a Moscú, en 1922. Tras conversar con Lenin comentó: "Lenin, como buen marxista ortodoxo denuncia todas las utopías, pero al final, él mismo ha sucumbido a la utopía de los electricistas".
Ese mundo controlado por la luz de las máquinas del que habla "Nosotros", puso además sobre la mesa una vieja cuestión filosófica que tanto preocupaba a Dostoievski: en la naturaleza del hombre coexisten un yo lógico y otro "yo peludo" e irracional que siempre intentará hacer lo que le de la gana. Sólo el hombre libre podrá elegir con que "yo" quedarse en cada momento.

Zamiatin y el mapa topográfico de "1984 "


"Nosotros" es un experimento literario que oscila entre H.G. Wells y Dostoyevki, escritores a quienes Zamiatin profesaba una profunda admiración. Con una visión inteligente, satírica y pesimista, el escritor se vale del diario que escribe su protagonista, D-503 (alter ego de Winston Smith en la novela de Orwell), para retratar un mundo futuro, matemáticamente perfecto. En el Estado Único (Oceanía) todo es geométrico y los objetos, incluidas las viviendas, son de cristal.
Miles de ciudadanos, reducidos a números, viven felices en un país cercado por una muralla transparente que les protege de la Naturaleza. El gobierno está concentrado en un único líder, el Benfactor (Gran hermano) y los Guardianes (la Policía del Pensamiento) salvaguardan la seguridad de la nación. La individualidad ha sido aniquilada en pro del bien común. "El periódico Estatal" (Time en "1984") es la única fuente de información, y el control de las áreas de conocimiento por parte del gobierno, están fuera de toda cuestión.
El ingeniero D-503 trabaja en la supervisión de la construcción de la "Integral" que está a punto de iniciar un viaje interplanetario. La nave conquistará a los seres ignotos de otros planetas que aún viven en una estado salvaje de libertad.  Sin embargo, I-330 (alter ego de Julia), una mujer que dirige el movimiento contrarrevolucionario Mefi (la Hermandad), se cruza en la vida del constructor.  A partir de ese momento, D-503 vivirá un periodo de incógnitas que le son imposibles de resolver.
Mientras que Zamiatin optó por contar una realidad negativa al más puro humor de Gógol, "1984" es, por el contrario, el retrato de una sociedad dominada por el hambre, la crueldad y el dolor.

La experiencia de Orwell en la guerra civil española contra el ejército de Franco agudizó aún más su desconfianza hacia cualquier poder político, sobre todo el estalinista, cuyo único fin era mantenerse en el poder a cualquier precio.  "Nosotros" le sirvió de modelo para contar su propio tiempo histórico aunque bajo la apariencia de un mundo apocalíptico. "Digamos que, 1984" tiene poco de profético. Al menos las tres cuartas partes de lo que se explica no es utopía pesimista, es historia", explica Umberto Eco.

Pero, no quisiera finalizar este artículo sin referirme la conmovedora historia de amor y sexo que se cuenta en la novela y que también fue inspiración para Orwell. Zamiatin recurre al mito bíblico del Jardín del Edén. D-503 representa a Adán, quien de forma irracional siente por I-303 un sentimiento de amor irrefrenable.  I-303, la seductora Eva, dará a probar a su amante del fruto prohibido. Tras cometer el pecado original, D-503 tiene un revelación: "Por primera vez en mi vida, justamente por primera vez en mi vida, me veo con total claridad y conciencia."  Tras saltar el muro de la certeza matemática, el ingeniero sólo anhelará la libertad individual que el Estado le niega.

Y, ¿cómo acaba la historia? Pues, a esa cuestión contestaré con una frase que se puede hallar en el libro: "El hombre es como una novela: hasta que no llegas a la última página, no sabes cómo acabará. De lo contrario, no valdría la pena leerla…"

domingo, 5 de octubre de 2014

EL HEREJE ZAMIATIN Y SUS GAFAS DE RAYOS X



Eugeny Ivanovich Zamiatin fue una de las máximas figuras de la literatura rusa post-revolucionaria. Su temperamento independiente y su afinado análisis  de la realidad soviética, provocaron el recelo de Lenin. De ser uno de los escritores más influyentes de su tiempo, terminó relegado al ostracismo del silencio y considerado persona non grata en su país. Su novela "Nosotros", obra esencial de la literatura universal del s. XX, inauguró el subgénero distópico. Mucho antes que Huxley y Orwell, el escritor ruso vaticinó los peligros de los totalitarismos y la deshumanización del trabajo.

En Febrero de 1917, Eugeny Zamiatin se hallaba en Inglaterra supervisando la construcción de buques rompehielos para el gobierno zarista en los astilleros de Newcastle, cuando leyó en el periódico que en Rusia había estallado una revolución.
Inglaterra era uno de los países más industrializados del mundo y un aliado de Francia y Rusia en la I Guerra Mundial que en ese momento azotaba a Europa. Para hacer frente a la demanda de armas, Inglaterra abrazó el taylorismo. Zamiatin lo consideró un sistema deshumanizante. Tuvo oportunidad de conocerlo sobre el terreno, en los astilleros donde supervisaba la fabricación de buques rompehielos como el Aleksander Nevsky (rebautizado Lenin), del que el ingeniero siempre habló con orgullo. 
Su periodo inglés fue un tiempo de melancolía, pero decisivo en su trayectoria literaria. Durante 18 meses, entre 1916 y 1917, vivió entregado a su trabajo, aprendió a conducir, visitó castillos en ruinas y vivió el bombardeo alemán sobre Inglaterra. En las cartas que escribió a Liudmila Usova, el escritor se quejaba a su esposa, entre otras cosas, de que apenas podía comunicarse con la gente por su desconocimiento de la lengua, las comidas le sentaban mal, y que padecía muchos dolores de cabeza.
Al principio, alquiló un cuarto en una casa particular pero, después del escándalo que montó, tras pasar la noche bebiendo con el cónsul ruso, optó por alquilar una casa en el barrio de Jesmond. Allí encontró la tranquilidad necesaria para leer a H.G. Wells, BertrandShaw, tocar el piano y continuar con su producción literaria.  En esta época escribió:  "Los isleños" y "El pescador de hombres". Dos libros de cuentos, que publicarían en Rusia, y en los que Zamiatin hace una crítica mordaz sobre el carácter y las costumbres de los ingleses de clase media-alta inglesa,  a quienes retrata como estrambóticos, caprichosos, tercos, hipócritas y otra serie de adjetivos igual de agradables. Al igual que su maestro Gógol y su coetáneo, Bulgákov, el humor catártico y saludable fue una característica de su estilo. En estos cuentos experimenta además con el estilo cubista para describir a los personajes con figuras geométricas, un recurso que volvería a utilizar en "Nosotros", su novela cumbre. Como afirma Martin Amis: "Los Isleños" precede en tres años a "Nosotros" pero la anticipa en todo detalle, pese al cambio radical de tiempo y espacio."
 

 

Las gafas de rayos X

La Revolución precipita el regreso en septiembre de Zamiatin  a S. Petersburgo. Durante los primeros años, confió en que por fin en Rusia nacería un nuevo orden social. Con 33 años, el ingeniero-escritor apoya a Gorki en sus proyectos culturales, trabaja en varias editoriales como editor y traductor de autores extranjeros como Nosotroslls, Jack London, Bacon y Sheridan. Razón por la que el poeta Blok, lo bautizó como "El inglés".
Junto a otros artistas y escritores lleva la cultura socialista a las fábricas y a las centros de formación, mientras continua con sus clases en la Universidad Politécnica de San Petersburgo en la que se había graduado.
Junto con el escritor Viktor Shlovski, lidera el movimiento literario "Los hermanos Serapión" que defendía, no sin ingenuidad, la independencia del arte frente a los intereses políticos.
Entre 1917 y 1924, escribe muchos cuentos cortos, obras de teatro y numerosos ensayos sobre la función del escritor y la búsqueda de nuevos lenguajes, como el Neorrealismo.  En su ensayo: "Sobre literatura rusa contemporánea" explica su estilo: "Durante las primeras décadas del siglo la vida se ha vuelto más compleja, más rápida y febril… En respuesta a esta nueva forma de vivir, los Neorrealistas hemos aprendido a escribir de manera más concisa, concentrada, breve que los Realistas."
Zamiatin no tardó mucho tiempo en convencerse de que Lenin se había traicionado a sí mismo y había traicionado los principios de la revolución. Había  encarnado en su figura el poder absoluto, y apostaba ahora por el taylorismo para aumentar la productividad que el socialismo necesitaba. El poeta Alekséi Gástev fue el encargado de transformar al camarada socialista en un máquina viva, por expreso deseo del líder. Bajo su dirección, El Instituto Central del trabajo, investigaba cosas tan extravagantes como los movimientos mínimos necesarios para fijar un clavo.
Como reacción a la esquizofrenia colectiva del momento, Zamiatin escribe obras satíricas ridiculizando la burocracia bolchevique y sus decretos absurdos, y tampoco Lenin sale bien parado. La osadía del escritor va más lejos en los artículos donde denuncia abiertamente las masacres de los trabajadores opositores y las constantes represiones sufridas por los campesinos a manos de la Cheka.
Esto situación motiva su ingreso en la fila de los "Escitas", un grupo cultural de extrema izquierda con raíces populistas al que también pertenecían Blok, Bely y Esenin. Su compromiso con la realidad de su tiempo, contrasta con el carácter reservado que le acompañó desde su infancia. 
Hijo de un sacerdote ortodoxo y una madre pianista, Eugeni nació el 1 de febrero de 1884 en la ciudad de Lebedián (Provincia de Tambov). "Veréis a un niño muy solitario, sin compañeros de su misma edad, boca abajo, sobre un libro, o bajo el piano, en el que su madre está tocando a Chopin". 
Era brillante en redacción pero, paradójicamente las matemáticas no eran su fuerte: "Quizás por eso y por cabezonería elegí las más matemáticas de todas las carreras".
En su etapa universitaria, entre 1905-1906, fue arrestado por luchar contra los Kadets y pasó unos meses en la cárcel. "Si tengo alguna importancia en la literatura rusa, se la debo a la policía secreta de San Petersburgo". En 1911,  sufrió unos meses de destierro en Lakhta, a las afueras de San Petersburgo. "Allí en el blanco silencio del invierno y el verde silencio del verano escribí "Historias de la vida provinciana".
 
George Orwell
El camarada herético 
  En 1920 comienza a escribir "Nosotros", la novela distópica o anti-utópica, una referencia esencial para Aldous Huxley en "Un mundo feliz" y desde luego, para George Orwell y su "1984". En "Nosotros" el escritor ruso recrea un mundo aparentemente ideal, donde el "Estado Único" ha suprimido la libertad individual en nombre de la felicidad.
En 1921, "Nosotros" no pasó la censura. Ese mismo año, Zamiatin publicó un ensayo que marcó el fin de su carrera en Rusia: "Tengo miedo" y donde afirmaba:  “La auténtica literatura sólo puede existir allí donde la hacen no ejecutivos y leales funcionarios, sino imprudentes, ermitaños, heréticos, visionarios, sediciosos, escépticos.” El escritor fue abiertamente feroz con los Futuristas, con Mayakovski y compañía, a quienes llamaba la "escuela de la corte".
 La prensa le demonizó cuanto pudo, la censura prohibió sus escritos bajo amenaza de cerrar cualquier medio que lo publicase. Sus libros fueron retirados de las estanterías de las bibliotecas.  En 1922, Zamiatin regresó a la cárcel durante una de las purgas de intelectuales ordenadas por Lenin, quien parece que expresamente incluyó su nombre. Pero, las cosas para el escritor empeoraron cuando Nosotros , sin su consentimiento, apareció publicada en Nueva York, y poco después en Checoslovaquia y Francia. A raíz de aquella "traición", Zamiatin vivió en un ostracismo silencioso. Ni la muerte cambió su condición de hereje.
En 1931, se dirige por carta a Stalin pidiéndole permiso para abandonar Rusia:  "Para mí, como para cualquier otro escritor, la privación de la posibilidad de escribir constituye un castigo moral… Sé que tengo la mala costumbre de decir en un momento determinado, no lo que podría ser provechoso, sino lo que creo que es verdad."  

Stalin accede, gracias a la intercesión de M. Gorki. El escritor se instala definitivamente en París trabajando como guionista cinematográfico. Colabora con Jean Renoir en la adaptación de la pieza teatral de Gorki, "Bajos fondos". Continuará escribiendo su novela "Atila" hasta que en 1937, la muerte le sorprende a los 56 años. La noticia de su fallecimiento no fue difundida en la URSS.